Un suelo de franjas multicolores es el símbolo de la búsqueda de los sueños de los venezolanos. Lo que antes fue tierra de esperanza para los inmigrantes, hoy alberga un mar de incertidumbre. Empacamos las maletas con nuestros sueños y esperanzas en búsqueda de un mañana mejor. Qué duro es ver morir tu tierra entre tus manos. Cada vez son más las familias que transitan ese colorido paraje para decir adiós. Caminar por las calles de la desalmada Caracas es recordar a todos los que han partido… y a los que están por partir. Con cada despedida, se dividen los amores, los sentires. La familia y las amistades van quedando atrás porque Venezuela se ha convertido en la tierra de las nostalgias. Espero que algún día podamos transformarla de nuevo en el país de los reencuentros. Necesito albergar esa esperanza.
Un lugar donde la mente consigue aliviar la vorágine de ideas