Observo este, mi reflejo. Detallo las grietas de mi humanidad. Identifico esas capas que no son tan brillantes. Son mis sombras. Reconozco cosas en las que debo trabajar. ¿Perfección? Totalmente ilusoria. Soy perfectamente imperfecta. Es en esas imperfecciones que me convierto en humana, que reconozco la humanidad en otros, que logro empatizar. Ahí, en esas sombras que veo en mí, consigo la continuidad de mi proyecto de vida. ¿Qué sería de mí de no ser por mis fallas? Es en la sombra en la que veo mi humanidad. En el silencio. En el llanto. En la fachada que se cae. En la debilidad. En la duda. Si tan solo me midiera por las veces en las que he triunfado, ¿en qué me convertiría? Son las batallas internas de las que nunca se hablan, de las que se recorren en silencio. Ese secreto de complicidad entre tú y el cielo. Es el pacto real. ¿Qué sería de mí si no viese mis sombras? Es un trago de humildad que me devuelve a la tierra. Es un espejo que me recuerda l...
Un lugar donde la mente consigue aliviar la vorágine de ideas