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Mostrando entradas de abril, 2026

Geografía de mis grietas

Observo este, mi reflejo. Detallo las grietas de mi humanidad. Identifico esas capas que no son tan brillantes. Son mis sombras. Reconozco cosas en las que debo trabajar. ¿Perfección? Totalmente ilusoria. Soy perfectamente imperfecta. Es en esas imperfecciones que me convierto en humana, que reconozco la humanidad en otros, que logro empatizar. Ahí, en esas sombras que veo en mí, consigo la continuidad de mi proyecto de vida. ¿Qué sería de mí de no ser por mis fallas? Es en la sombra en la que veo mi humanidad. En el silencio. En el llanto. En la fachada que se cae. En la debilidad. En la duda. Si tan solo me midiera por las veces en las que he triunfado, ¿en qué me convertiría? Son las batallas internas de las que nunca se hablan, de las que se recorren en silencio. Ese secreto de complicidad entre tú y el cielo. Es el pacto real. ¿Qué sería de mí si no viese mis sombras? Es un trago de humildad que me devuelve a la tierra. Es un espejo que me recuerda l...

Micromomentos: la bondad sin testigos

Estaba llegando a mi casa en Uber y vi cómo el sereno de mi edificio acompañaba del brazo a un anciano hacia su vehículo. No conocía la historia. No hacía falta. La escena gritaba sin gritar. En mi corazón se tradujo como bondad de la más pura, de la que no alza la voz, de la que no aparece en el periódico. No pude más que sonreír y decirle al chofer: “mira eso, es bondad”. Para que lo viera conmigo. El viejito se ayudaba con su bastón, dando pequeños pasos. El sereno, a su lado, paciente, regalando soporte, adaptándose al paso. Estos pequeños actos de bondad son para mí anclas. Pequeños milagros que ocurren cada día cuando nos abrimos y conectamos. Pequeños regalos que se abren ante nosotros cuando miramos el mundo con la curiosidad de un niño.

Un átomo en la molécula correcta

Acabo de cumplir 3 años en mi empleo, y quiero hacer una pausa consciente para detenerme a sentir lo que esto realmente significa. Este camino comenzó como respuesta a una búsqueda activa: un ejercicio de Ikigai. Era el momento de alinear mi pasión con mi misión, y permitir que ambas encontraran su lugar en lo profesional. Pocas cosas me hacen más feliz que ayudar, y es que, en el fondo, estamos destinados a hacerlo. Incluso a nivel biológico, el cerebro libera oxitocina, conocida como la hormona del amor. No es casualidad. Somos seres diseñados para conectar, y el cerebro, sabiamente, crea los mecanismos para que esto sea inevitable y, en cierta medida, hasta adictivo. Este trabajo es, ante todo, una forma de pertenecer a algo más grande que uno mismo: a un país, a sus comunidades, a quienes trabajan por un futuro más saludable. Es permitirte ser tocado, una y otra vez, en tu más íntima vulnerabilidad. Es preguntar desde la curiosidad y escuchar con intención. Es encontrarte con his...

Por sólo aparecer

He escrito mucho, mucho, sobre los lazos de sangre. Hoy quiero tomarme un momento para escribir sobre otros lazos. Esa familia que eliges. Desde los valores. Desde el saber escuchar. Desde el dejarte ser… incluso en tu peor versión, a veces. Los que nunca te sueltan. Los amigos, que son compañía consciente. Selecta. Son pocos, pero fieles. Reconocen y permanecen. Acompañan. No necesitan poses. No necesitan cordialidad. Aparecen sin permiso… y también desaparecen sin permiso. Porque es el vínculo más libre. Incluso ahora, en estas versiones nuevas que apenas estoy descubriendo. Son alianzas que se tejen desde la belleza del dejar ser. Desde la admiración mutua. Desde la música. Desde el chiste. Desde la ligereza. Estoy profundamente agradecida por los hermanos que me regaló el camino. Son pocos, pero se hacen sentir. Presentes. Constantes. Sin caretas. Los amo. No se los digo lo suficiente. Les agradezco. No saben cuántas veces me han sosteni...

Silencio Fértil

Cuando estamos en un proceso de transformación interna, hay silencio. Mucho silencio. Personalmente, no me incomoda demasiado. De tanto habitarme, sé que cuando sí lo hace es porque hay un diálogo que aún no estoy lista para sostener. Estoy evitando. Si eres capaz de quedarte en ese silencio el tiempo suficiente, ocurre una metamorfosis. El rompecabezas empieza a encajar. Las piezas que por tanto tiempo evitaste contemplar comienzan a revelarse en una imagen más clara. Te estás transformando. Lo que emerge es el resultado de mucho trabajo interno. De asumir responsabilidad. De reconocerte dueño del proceso que necesitas atravesar. Y también, de practicar la compasión. Esa que aún, en mi caso, sigue en integración. Estás existiendo ahora desde otro lugar. La limpieza que ocurre a tu alrededor es inevitable: las personas que no resuenan con esta nueva versión de ti comienzan a partir. Duele. Y es válido. Se abren pequeños duelos. No solo por quienes ya no están, sino también por quien tú...

La que revela

Un nuevo día, una nueva entrevista. Aquí estoy de nuevo en este pasillo conocido, pero ahora luce distinto. Esta vez está más lúgubre. Hay una densidad en el ambiente y cuesta respirar. La iluminación es más opaca. Lo transito con el conocimiento de que esta vez mi entrevistada no estará al final del pasillo. Estará en el salón. Si hice bien mi tarea investigativa, sé que ahí estará. El salón también luce distinto. Hoy está más gris. La consigo sentada. Me mira con esos ojos negros e impactantes. Profundos. Esos ojos traspasan el alma. Hablan… más bien, gritan. Es más bien pequeña. ¿O se ve así porque no quiere ser vista? Es delgada y angulosa. Su cabello es negro, casi azul. Como la densidad de la noche en luna nueva. Su piel nívea hace contraste. —Buenas noches —digo—. ¿Quieres tomar algo? —Buenas noches —responde—. En verdad no quiero nada, gracias. Me sirvo un poco de agua y me siento. La observo. Retraída. Joven y, a la vez, antigua. Ella se encoge. Cruza los brazos y noto cóm...

El eco de la carreta de Ares

Se escuchan las ruedas de tu carreta acercándose, como quien acecha. Tu refulgente armadura de bronce me ciega. Tu espada se levanta en un grito que vaticina oscuridad. ¿Alguna vez descansaremos de ti? ¿Cómo? Si es la misma humanidad quien te invoca. Oh, Ares. Oh, dios de la guerra. Otro ciclo de la historia inicia con violencia y sangre en sus páginas. Naciones se enfrentan, olvidando que las líneas que nos dividen son imaginarias. ¿Por qué es tan difícil recordar que todos somos de carne? ¿Por qué es más fácil identificarnos con lo que nos separa y no con lo que nos une? Familias enteras desplazadas por el miedo. Siento el sabor metálico de tu existencia en la boca. El aire está teñido de humo y cenizas. De noche, el lullaby fue reemplazado por detonaciones. El beso de buenas noches ha desaparecido. Y la oscuridad nocturna se ve interrumpida por el flash repentino de los bombardeos. ¡Oh, Ares! Ahora te siento más personal y cercano. Ahora te vivo desde la óptica del que...