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Mostrando entradas de mayo, 2026

Donde el esfuerzo hizo luz

Hay objetos que se convierten en tótems. Amuletos que detienen el tiempo. Símbolos que contienen más de lo que la mirada alcanza. En mi caso, es una lámpara. Para muchos, apenas un artilugio que emite luz. Coqueta, sí. Pero para mí… es mucho más. Es el punto exacto en el que la recompensa finalmente equiparó al esfuerzo. La enciendo noche a noche, sabiendo que no sólo ilumina mi habitación, sino el camino nuevo que estoy aprendiendo a habitar. No costó mucho, al menos no en lo material… pero vaya… el esfuerzo, el tiempo, las horas de insomnio, la energía mental, las estrategias trazadas, la inversión invisible. Esta lámpara enciende algo más que un espacio. Enciende el orgullo de saberme, por fin, vista.

Habitar-me

¿Cómo le explico a mi sistema nervioso que ya no tiene que estar en alerta? Que puede relajarse. Que puedo respirar. Que puedo celebrar-me. ¿Cómo le traduzco a mi cuerpo que todo el esfuerzo… sí valió la pena? Que se transformó en ganancia. Que el camino, aunque incierto, sí estaba siendo sostenido. Que Dios caminó a mi lado, incluso cuando dudé. Que nunca soltó mi mano. Que el universo (silencioso) ya había decidido a mi favor. ¿Cómo le explico a mi mente que puede recostarse… y mirar? Que no todo es empujar. Que no todo es resistir. Que los colores son más bonitos cuando hay paz. Que ha llegado el momento de cosechar. ¿Cómo le cuento a mis hombros que se pueden soltar? A mi mandíbula, que no hay nada que sostener. A mis ojos, que ya pueden descansar del llanto. Al encuentro con Morfeo, que no necesita ser interrumpido. Que las citas a las 3 a. m. con mi mente pueden finalmente parar. Es hora de salir del fake it until you make it… porque, después de tanto andar, es...

Desaparecer sin perderse

El amor es verbo. El amor es acción y servicio. Encontrar el amor implica desaparecer. Desapareces de la versión individual. Empiezas a expandirte en comunión. Reconoces el amor que habita en tu hermano. Empiezas a reconocer que la amistad, el romance, la fraternidad… son sólo otros nombres. Cuando reconoces que todas las criaturas portan el poder de su amor, motor de la vida, dejas de sentirte tan solo. Entonces dejas de separar. Entiendes que esta relación, la más importante, es individual e inevitable. Después que lo sientes, algo se mueve en ti. Ya no eres el mismo. Algo en ti cambia para siempre. Te vuelves más empático. Te permites ser más compasivo. Te conviertes en espejo. Te reconoces en los ojos de otros, en su dolor, en su tristeza, en su tribulación, pero también en el gozo. Reconoces que eres parte de algo infinito. El amor es verbo. El amor es acción y servicio. El amor se convierte en expansión. Y cuando te entregas… te expandes s...