Te veo. Tus heridas. Tu dolor. Las cicatrices en tu corazón. Fuiste forjada con fuego. Con implacables golpes. ¡Oh, diosa! Temida. Implacable. ¿De cuánto dolor está teñida tu historia? Detrás de cada Circe hay una historia de humillación, de violencia, de ser ultrajada, abusada. No aplaudo tus acciones. Son producto del dolor sin gestionar. Pero te entiendo. Son dos verdades que pueden coexistir. ¡Oh, diosa! Cuán diferente serías si hubieses sido aceptada por tu padre, Helios; acompañada por tus hermanos; comprendida por tu magia; amada de vuelta por Glauco. Si los navegantes hubiesen aceptado tu hospitalidad sin ultrajarte. Odiseo te vio a los ojos y divisó la profundidad de la herida. Tu sobrino, el Minotauro, otra monstruosidad que no decidió, solo es. ¿De cuánta sangre y dolor están descritas las proezas de los dioses?
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