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Donde el esfuerzo hizo luz

Hay objetos que se convierten en tótems.

Amuletos que detienen el tiempo.

Símbolos que contienen más de lo que la mirada alcanza.

En mi caso, es una lámpara.

Para muchos, apenas un artilugio que emite luz.

Coqueta, sí.

Pero para mí… es mucho más.

Es el punto exacto
en el que la recompensa
finalmente
equiparó al esfuerzo.

La enciendo noche a noche,
sabiendo
que no sólo ilumina mi habitación,

sino el camino nuevo
que estoy aprendiendo a habitar.

No costó mucho,
al menos no en lo material…

pero vaya…

el esfuerzo,
el tiempo,
las horas de insomnio,
la energía mental,
las estrategias trazadas,
la inversión invisible.

Esta lámpara
enciende algo más que un espacio.

Enciende el orgullo

de saberme,
por fin,

vista.

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