El amor es verbo.
El amor es acción y servicio.
Encontrar el amor implica
desaparecer.
Desapareces de la versión individual.
Empiezas a expandirte en comunión.
Reconoces el amor
que habita en tu hermano.
Empiezas a reconocer que la amistad,
el romance,
la fraternidad…
son sólo otros nombres.
Cuando reconoces que todas las criaturas
portan el poder de su amor,
motor de la vida,
dejas de sentirte tan solo.
Entonces dejas de separar.
Entiendes que esta relación,
la más importante,
es individual
e inevitable.
Después que lo sientes,
algo se mueve en ti.
Ya no eres el mismo.
Algo en ti cambia
para siempre.
Te vuelves más empático.
Te permites ser más compasivo.
Te conviertes en espejo.
Te reconoces en los ojos de otros,
en su dolor,
en su tristeza,
en su tribulación,
pero también en el gozo.
Reconoces que eres parte
de algo infinito.
El amor es verbo.
El amor es acción y servicio.
El amor se convierte en expansión.
Y cuando te entregas…
te expandes
sin perderte.
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