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Fantasías Alcanzables

Una mirada furtiva.

El olor de tu tibio cuello.

Un gemido destronador y acústico.

Un halón de tu suave y largo cabello.

Me elevas
y me derrotas.

Eres la fusión
de un animal
y una diosa.

Me sometes a tus bajos instintos.

Me encadenas

y luego,

me liberas al exilio.

Te has convertido
en una adicción.

Tus dedos se hunden en mi espalda.

Un susurro al oído.
Una mordida en el labio.

El impacto de tu seducción
es demoledor.

Se fusionan
dolor y placer.

No me puedo sostener en pie.

Déjame saciarme

de tus ansias.

Me enciendes
como a un faro en la penumbra.

Siento el hervor de tu sangre.

El sudor de mi piel
contra tu piel.

Quiero recorrerte
como a un mapa.

Aprenderme tus senderos,
habitar tus recovecos,

encontrar las formas que arrojan
tus lunares
cuando se unen
como constelaciones.

El eco de tu voz retumba:

“Te voy a hacer explotar de placer.”

Y en mi cuerpo se activa
la necesidad de llenarte de mí.

La cadencia de tus caderas
me posee.

Quisiera detener este momento
en el tiempo,

un instante donde no se divisa
la división
de mi cuerpo
contra tu cuerpo.

Para atraparte
en mi memoria,

me tatuaré las mil veces
que te adoré,

para así revivir
estos destellos

de nuestras fantasías alcanzables.


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