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Mostrando entradas de enero, 2010

El declive de la idealización

Idealizamos porque adaptamos las creencias de “lo que debe ser” a nuestro entorno. Idealizar no es más que una proyección de nuestros deseos y anhelos más profundos. Este fenómeno suele aparecer en los comienzos de ciclos: cubrimos con un velo de magia a todo lo que nos rodea: personas, trabajo, relaciones familiares. Es el engaño primigenio del ser humano, el cuento de hadas propio que creamos para sostener nuestra forma de ver el mundo. El verdadero problema surge cuando finalmente nos damos cuenta de que aquello que creíamos era de una manera, resulta ser totalmente distinto. La complicación aparece cuando buscamos culpar a otros por un engaño que nosotros, y solo nosotros, fabricamos. Las relaciones humanas se sostienen, en gran medida, sobre la imagen mental que construimos de las personas. Las catalogamos según nuestras propias escalas de posibilidades y nos sorprendemos cuando la realidad no coincide con nuestras probabilidades. La mejor táctica es no establecer escalas de valor...

Tesoro de Vida

Mi riqueza no consiste en grandes cantidades de objetos valiosos, sino en retazos de tiempo que enriquecen cada día. La libertad de reír hasta que duela la panza y de verle el lado positivo a cada acontecimiento convierte este trayecto llamado vida en un paraíso de matices. Atesoro la brisa que roza el rostro, así como a todas aquellas personas que han dejado huellas en mi pasado, en mi presente, y aún reservo espacio para las que llegarán en el futuro. En el mejor recoveco de mi corazón guardo un par de sonrisas y miradas inocentes: las de mis hermanitos, quienes con cada paso me enseñan lo fugaz que es el tiempo. Más allá de cualquier tesoro habitan, intocables, mis sueños, convicciones y anhelos… inalterables y luchando contra la marea para llegar a ser realidad. Mi diamante en bruto es el monumento de femineidad que es mi madre, pilar fundamental en mis días y mis noches de ensueño. Pequeñas perlas de río representan cada lágrima derramada; porque, aunque en su momento fueron amarg...