Hoy tengo ganas de cambiar al mundo. Quizás algunos pensarán que es imposible, pero mi experiencia me ha enseñado que a veces, con un simple cambio en nosotros mismos, transformamos lo que nos rodea. Tal vez se trate solo de un cambio de actitud o de alterar la percepción de las cosas, pero a menudo pequeñas modificaciones en el comportamiento habitual hacen la diferencia. Entonces se convierte en una cadena: las personas notan el cambio y el ambiente se transforma. Pero alguien tiene que darle pie al cambio.
Hoy descubro que tengo un espíritu vibrante que sueña con salir. Hoy me conmueve saber que he perdido tiempo sintiéndome molesta o estresada.
Hoy descubro el potencial de superación que existe tras una derrota y la oportunidad de lucha que brinda el conocimiento de la carencia.
Hoy mi corazón palpita con la convicción de que sí se pueden generar nuevos caminos.
Hoy me libero de todo lastre y descubro que ese lastre era lo que no me permitía avanzar.
Hoy reconozco que todos, más allá de virtudes y defectos, somos simples HUMANOS.
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