Amar – Ser – Estar. Tres verbos que se conjugan en una figura femenina.
Nuestro vientre es capaz de formar una vida: desde unos pequeños ojos que te observan con anhelo de amor, hasta unos deditos que rozan el rostro. Pero la maternidad no la define únicamente un bebé que nace de tu vientre.
Las mujeres somos madres en muchas etapas de la vida. En el simple hecho de que se despierten todos los sentidos cuando vemos el sufrimiento de alguien que amamos. O cuando, por encima del amor, enseñamos a través de un toque de firmeza. Todos estos gestos son aspectos de una madre.
Sin embargo, ser madre no es solo un acontecimiento: es una vocación. Le doy gracias al cielo porque las mujeres que he tenido cerca poseen una fuerte convicción maternal.
El mundo es mejor cuando el amor de una madre te envuelve y te cobija.
Estas líneas son un homenaje al corazón de la mujer…
Gracias a todas por formar parte de mi vida.
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