Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de 2009

En tu vientre...

Dios bendijo a la mujer con la capacidad de albergar en su interior un trozo de vida. Además, le dio un corazón enorme para conllevar esa mágica tarea llamada maternidad. Fue tan bondadoso que le otorgó pechos para que, de su sangre, brotara el alimento que conduciría al pequeño inocente hacia un futuro independiente. También le brindó una enorme dosis de paciencia y comprensión para entender los errores de los pequeños. Sin embargo, también le concedió fuerza para luchar y reprender cuando es necesario. Y, por si fuera poco, le dio unos brazos amorosos para reconfortar tras cada tropiezo, labios dulces para ofrecer tiernos besos y una mirada llena de miel para demostrar todo el amor que alberga su ser. Hoy, mañana y siempre admiro la perfección que se esconde detrás del monumento a la vida llamado mujer.

El Arte de Vivir

Cada día nos encontramos con una nueva prueba que superar, una herida que sanar o una lágrima que drenar. Eso es natural; es parte del proceso de la vida. Sin embargo, el verdadero arte consiste en enfrentar las dificultades con el espíritu pleno y con la convicción de que el mañana siempre nos depara un nuevo color. Las pruebas que se presentan en el camino, muchas veces, son impersonales: problemas de dinero, necesidades no satisfechas, situaciones que simplemente ocurren. Pero existen ocasiones en las que las circunstancias negativas tienen protagonistas. Cuando nos encontramos con personas que buscan alterar nuestro estado de ánimo, en el mal sentido de la palabra, debemos compadecernos, porque por más pequeños que intenten hacernos sentir, son precisamente ellas quienes más carencias afectivas llevan dentro. Permitir que mellan nuestro espíritu es una decisión individual. Por incomprensibles que puedan ser las acciones de quienes nos rodean, lo mejor es pasar el capítulo. Engancha...

Mal General

Cuando nuestro espíritu se encuentra trastornado por la ira, la tristeza o la infelicidad, es común que todo lo que expresamos lleve impregnada esa misma carga. Las personas a nuestro alrededor se ven afectadas por la negatividad de nuestro estado y, sin quererlo, muchas veces salen lastimadas. Sin embargo, en esos momentos es nuestra ira quien habla y actúa, y la ira luego se suaviza y el daño está hecho. Y entonces llega el momento de doblegar el orgullo. Desde el instante en que nuestros actos se ven gobernados por nuestro estado de ánimo, nos convertimos en seres temperamentales, y la razón deja de estar de nuestro lado. Es importante aceptar que nuestros errores siempre afectan a quienes nos rodean. Somos seres sociales y, tanto en la felicidad como en la tribulación, solemos contagiar nuestra energía al entorno. Pero nadie tiene la culpa de nuestros sentimientos: nos pertenecen, y solo nosotros tenemos el poder de decidir qué nos afecta y qué no y de regularnos emocionalmente. Nu...

El poder de la palabra dicha a tiempo

Existen ocasiones en las que sentimos que estamos a punto de desmoronarnos. Momentos en los que nuestro espíritu es socavado por las vicisitudes. Trozos de existencia en los que nos cuesta percibir las situaciones con la claridad necesaria para tomar las decisiones más adecuadas. Es en esos momentos cuando se valora, más que nunca, el calor humano. A menudo nos dejamos llevar por el temor a ser lastimados. Nos da pánico abrir el corazón y la mente para decirles a esos seres que amamos que estamos. Y no me refiero a esa compañía ligera que aparece solo en momentos de felicidad, sino a la presencia fiel que te ayuda a levantarte después de la caída inminente. En los instantes en los que nos sentimos acabados, es fundamental saber que, en alguna parte, alguien cree en nosotros. Eso nos hace fuertes, nos impulsa a luchar, nos libera y nos permite percibir todo lo que realmente podemos dar. Por eso afirmo que, HOY más que nunca, es urgente expresarle a esas personas que amas lo que sientes....

El poder de un solo hoy

Hoy tengo ganas de cambiar al mundo. Quizás algunos pensarán que es imposible, pero mi experiencia me ha enseñado que a veces, con un simple cambio en nosotros mismos, transformamos lo que nos rodea. Tal vez se trate solo de un cambio de actitud o de alterar la percepción de las cosas, pero a menudo pequeñas modificaciones en el comportamiento habitual hacen la diferencia. Entonces se convierte en una cadena: las personas notan el cambio y el ambiente se transforma. Pero alguien tiene que darle pie al cambio. Hoy descubro que tengo un espíritu vibrante que sueña con salir. Hoy me conmueve saber que he perdido tiempo sintiéndome molesta o estresada. Hoy descubro el potencial de superación que existe tras una derrota y la oportunidad de lucha que brinda el conocimiento de la carencia. Hoy mi corazón palpita con la convicción de que sí se pueden generar nuevos caminos. Hoy me libero de todo lastre y descubro que ese lastre era lo que no me permitía avanzar. Hoy reconozco que todos, más al...