Existen ocasiones en las que sentimos que estamos a punto de desmoronarnos. Momentos en los que nuestro espíritu es socavado por las vicisitudes. Trozos de existencia en los que nos cuesta percibir las situaciones con la claridad necesaria para tomar las decisiones más adecuadas. Es en esos momentos cuando se valora, más que nunca, el calor humano.
A menudo nos dejamos llevar por el temor a ser lastimados. Nos da pánico abrir el corazón y la mente para decirles a esos seres que amamos que estamos. Y no me refiero a esa compañía ligera que aparece solo en momentos de felicidad, sino a la presencia fiel que te ayuda a levantarte después de la caída inminente.
En los instantes en los que nos sentimos acabados, es fundamental saber que, en alguna parte, alguien cree en nosotros. Eso nos hace fuertes, nos impulsa a luchar, nos libera y nos permite percibir todo lo que realmente podemos dar. Por eso afirmo que, HOY más que nunca, es urgente expresarle a esas personas que amas lo que sientes. Abre tu corazón y dile a ese ser amado que crees en él, y que dentro de él existe mucho más de lo que alcanza la vista.
No pierdas la oportunidad de salvarle la vida a alguien con la palabra adecuada en el momento justo… Porque, aunque a menudo los sentimientos son menospreciados, en realidad son los que nos mantienen en pie.
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