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Mostrando entradas de agosto, 2010

La decadencia de las almas de concreto

En una urbe vestida de gris se observa el movimiento de cadáveres andantes con miradas disipadas. Podría pensarse que su aspecto distraído encierra profundidad, pero en realidad responde a la constante búsqueda de identidad entre deseos fútiles. Como hormigas, transitan por parajes demarcados y olvidan que más allá de los bloques de concreto existe un fuerte natural, imponente y vivo. ¡Tanta vida se ha perdido entre la naturaleza muerta de las construcciones humanas! Un olor penetrante inunda la ciudad: el olor de lo que está muerto y vacío. Cada día se apagan vidas entre los callejones de esta extraña ciudad de ultratumba. Pero, ¿para qué llorar la muerte de lo que ya ha fallecido? Sus lágrimas de silicón intentan engañar al colectivo. Cada vez se observan menos sonrisas genuinas. Entre todo lo mate, el cielo sigue siendo azul y la luz continúa con su intensidad, pero sus ojos ya no son capaces de notarlo, porque las almas , en su parsimonioso andar, se dirigen lentamente hacia su pro...

El sabor de la guerra

Naciones enfrentadas que movilizan peones humanos. ¿Patriotismo, fe, fanatismo o simple estupidez? La guerra es una epidemia que infecta lenta pero eficazmente. Maquilla la mirada con el carmesí de la sangre: pinceladas de odio, frustración, miedo y rencor. ¿Cuál es el sentido? Nacemos con la guerra. Es la roca con la que, gustosos, tropezamos una y otra vez. Es el hervor de nuestra sangre, la sensación animal que brota desde las entrañas. Las ganas insaciables de destruir, no por alguna razón elaborada, sino por el simple arte del caos. Hay guerra en ti y en mí. Existe una batalla campal entre lo que sentimos, lo que pensamos y lo que accionamos. Nuestras pobres existencias parecen incapaces de atravesar el presente sin el sabor metálico de lo conflictivo, lo bélico.

El misterio tras tu belleza

¿Estoy dormida o despierta? Todo parece irreal.  Luces como un espejismo. Eres hermosa. Te rodea una gracia épica y virginal. Como una flor impoluta, jamás tocada. Tu mirada evoca la sensación de experiencia, pero ¿cómo puedes tener tantas décadas si luces tan fresca? Tus rojos labios esconden una sonrisa. Tú nívea piel de porcelana refleja los rayos de la luna. Tu cabello de ébano te hace ver feroz y a la vez seductora como una pantera.  ¿Cómo es que nadie más te observa? ¿Será que te evitan por envidia? Y, ¿cómo no envidiarte si aún en esa esquina luces radiante y misteriosa? Aguardas tranquila en tu rincón de soledad. Te observo moverte, acercarte a mí sigilosa. Esperas paciente a darme el beso que decidirá mi suerte. Expectante comienzas tu rito, te encuentras con mis labios que, al tocar los tuyos, dejan de ser míos. ¿Por qué siento esta atracción por tus formas femeninas? ¿Por qué me besas y tus labios me recuerdan a experiencias ya vividas? No eres una desconocida....

Mil Poemas en un Solo Cuerpo

Eres la palabra nunca pronunciada y el hervor de mi sangre en la madrugada. Eres el sustento de mis sentidos y el deleite de lo prohibido. Eres el complemento de mi piel, el aliento de mí querer. Eres el contrato oculto entre el cielo y el infierno. Eres el arrebato de lujuria de mis desvelos. Eres la libertad, la intuición y la poesía convertidos en idilio y melancolía. Eres el autor de los mil poemas que recito con mi cuerpo y el héroe que develó mi escondida alma a través de un breve encuentro. Eres el puñal que abrió la herida que ahora supura versos y rimas. Eres la sana locura que libera mi espíritu y el vudú intrínseco del pecado conocido.

Lo que no cabe en un nombre

No me catalogues. No puedes etiquetarme porque soy la mezcla de pequeños retazos de vida y de muerte, de ciclos que comienzan y acaban. De cada uno de esos ciclos queda un trozo de existencia. Veme con los ojos del alma y entonces sabrás que hay mucho más en mí. Veme con los ojos del corazón y descubrirás que dentro de la complejidad existen circunstancias que nos unen. Veme con los ojos de la simplicidad y entonces no verás más que carne y huesos.

Peace Within the Chaos

There are so many ways to be happy, yet most people only explore the possibilities of being sad, upset, or simply disturbed. There are thousands of qualities within each person, but our eyes tend to give more weight to defects. There are many “mine,” but very few “ours.” We live like unconnected molecules. But in the midst of all this chaos, there is still a chance to find peace. Peace doesn’t live in a place without noise; It is the power to find calm within the chaos.