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Mostrando entradas de abril, 2011

Quid Pro Quo

La ley del “algo por algo” no se trata de un egoísmo sin límites. Es, más bien, el acto de amarse lo suficiente como para medir las cuotas de lo que damos. ¿De qué sirve entregar afecto si al otro lado solo encuentras una pared? Es cierto que hay personas que no saben demostrar lo que sienten… pero también es verdad que, en muchos casos, simplemente no quieren hacerlo. Del mismo modo, si alguien te colma de detalles, responde. La reciprocidad es fundamental cuando se trata de cariño. ¿Para qué arrojar las perlas de tu atención a personas que no se lo han ganado? La fórmula es sencilla: Da sin medida… hasta que te demuestren lo contrario. Si no existe una respuesta proporcional, hay que ser realista: estás desperdiciando tu afecto en alguien que no lo merece. Es el eterno problema de atención que acecha a la humanidad: no miramos a nuestro alrededor, jamás. Hay que aprender a valorar los detalles y responder a ellos, porque es una práctica que está, peligrosamente, en decadencia.

Las Batallas contra la Naturaleza Propia

Las batallas más atemorizantes son las que libramos contra nosotros mismos. Aquellas en las que sentimos la urgencia de hacer cambios internos, desde la raíz, desde la propia esencia. Cuando el entorno te obliga a desplazar tu naturaleza para poder sobrevivir, ahí aparece la verdadera disyuntiva: ¿seguir por el camino de siempre o arrancar de nuestra vida las actitudes que ya no funcionan? Las grandes transformaciones siguen el mismo sentido: de lo interno a lo externo. Todo empieza cuando intuyes que una forma de ser ya no te sirve, que te estanca, que te limita. En mi visión de vida, si no te contribuye, entonces tíralo. Incluso si es una parte de ti misma. Afortunadamente, la perfección es impropia del ser humano; de lo contrario, la existencia sería insoportablemente aburrida. Lo maravilloso de ser falible es la posibilidad de redescubrirte. Reinventarte. Crear una versión beta. una actualización de tu YO, y sorprenderte al ver cómo el entorno empieza a transformarse gracias a ese ...

La gran NADA

Hoy es uno de esos días en los que las marañas de la mente te atrapan y te consumen. Afortunadamente, no es lo habitual. Pero hoy… todo se ve gris. Como en Pleasantville , necesito una descarga de technicolor , algo distinto que rompa esta sensación monocromática. No puedo decir que la rutina me consuma, porque en los últimos tiempos cada día ha sido un regalo, algo extraordinario. Y aun así, persiste la ausencia de esa pieza faltante de la que ya he hablado. Hoy es uno de esos días en los que le cedes espacio a la parte oscura porque se ha hecho fuerte. Hoy no hay sonrisas, solo una mirada vacía, porque es lo que habita en mí: una gran sensación de nada . Como en La historia sin fin , la Nada devora la magia y la imaginación de todo el escenario. Hoy dejo de ser yo, porque estoy hastiada…

La aventura del Kingda Ka

Las emociones, y las relaciones en general, son como una aventura en el Kingda Ka de New Jersey: un altibajo vertiginoso de sensaciones que convierte cada decisión en una montaña rusa. La mayoría somos adictos a la adrenalina que aguarda al llegar a la cúspide. Pero la subida, ese tramo que exige tracción extra y el esfuerzo conjunto de todos los mecanismos, suele ser la parte menos atractiva. El sabor de lo nuevo siempre es exquisito y tiene el poder de acelerar el pulso. Pero la magia de lo perdurable está en encontrarle, cada día, un nuevo matiz.