Hoy es uno de esos días en los que las marañas de la mente te atrapan y te consumen.
Afortunadamente, no es lo habitual.
Pero hoy… todo se ve gris.
Como en Pleasantville, necesito una descarga de technicolor, algo distinto que rompa esta sensación monocromática.
No puedo decir que la rutina me consuma, porque en los últimos tiempos cada día ha sido un regalo, algo extraordinario.
Y aun así, persiste la ausencia de esa pieza faltante de la que ya he hablado.
Hoy es uno de esos días en los que le cedes espacio a la parte oscura porque se ha hecho fuerte.
Hoy no hay sonrisas, solo una mirada vacía, porque es lo que habita en mí: una gran sensación de nada.
Como en La historia sin fin, la Nada devora la magia y la imaginación de todo el escenario.
Hoy dejo de ser yo, porque estoy hastiada…
Comentarios
Publicar un comentario