La felicidad es un delgado hilo sostenido por la confianza, el amor, el entendimiento y la comunicación.
Cuando una de esas bases falla, todo el sistema se derrumba.
A veces las personas permanecen atadas a otras por puro egoísmo… y cuando la caída es inminente, ¿por qué no evitar heridas innecesarias?
No decir algo también es una forma de mentir.
Y cuando la mentira infecta una relación, ¿con qué moral puedes exigir confianza?
Puede que ni tu mente ni tu corazón hayan estado comprometidos con esa mentira, pero ¿cómo evitar que la otra mitad no sea vulnerable a ella?
Relacionarse es un arte ajeno a mí, ajeno a ti.
Es una conexión en la que, muchas veces, entregas el corazón y el alma.
Una bendición… y a la vez, una maldición.
El amor es dulce,
y al mismo tiempo,
quema las entrañas.
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