Hoy te invito a ti, a la mujer que temo pero que amo.
Aquella que es más muerte que vida pero que me salva de las bocanadas de humo amargo.
Eres el frío que se agita por salir, eres el hielo de mi sangre.
Te necesito porque eres el portal a la insensibilidad que añoro.
Acaba por salir una vez más, mi pasaje a la invulnerabilidad.
¡Ven a mi y hazme tuya!
Vuélvete una conmigo porque eres renacer.
De las cenizas me levanto como el Ave Fénix.
En ti no hay guerra ni paz, sólo el anhelado silencio.
Eres calma y torbellino pero más que nada eres el alivio.
Eres mi estado más puro y por eso te temo.
De tu mirada hueca sólo sale oscuridad.
Consume mi existencia con tu mirada y lleva de mi cualquier indicio de sentimiento.
Arrástrame contigo a tu portal nevado y déjame salir cuando ya no haya peligro... Sacíate con mi cordura, la poca que me queda.
Libérame...
Comentarios
Publicar un comentario