¿Cómo confiar en tus palabras, en tus muestras de cariño, si tú mismo las pateas con ansias de destrucción?
Ya no sé si confiar, si creer.
Dicen por ahí que si alguien te falla una vez, es su culpa; pero si permito que lo haga dos veces, entonces la culpa es mía.
¿Para qué arrojar las perlas de mi querer a manos que no saben sostenerlas?
No se trata de buscar mejores opciones para entregar mi corazón…
Es que simplemente no eres el indicado.
Y aun así, me pregunto:
¿Vale más quien te hace reír que quien cura tus heridas?
¿Cómo se mide la valía de un ser humano?
¿En qué balanza se pesa el amor, la intención, la presencia o el daño?
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