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Identidad Vinotinto

Latinoamérica: cuna de grandes potencias futbolísticas que han forjado su reputación en base a logros, pero que también, a veces, se han vuelto pequeñas en humildad. Ser grande no consiste en ganar cada partido ni en humillar al contrincante; ser grande es reconocer que detrás de cada adversario hay un anhelo y una pasión dignos de respeto.

Qué frustración presenciar la ausencia de un auténtico espíritu deportivo.
La verdadera grandeza de un equipo nace de la humildad y de la dignidad. Venezuela crece desde la voluntad; ahí reside nuestra fuerza. Mientras otros se regodean en la historia de su prestigio, nosotros luchamos por construir cada posición que hoy ocupamos.

Es triste leer y escuchar cómo perciben nuestra identidad nacional fuera de nuestras fronteras. Pero, en parte, nos lo hemos ganado: culturalmente, el venezolano tiende a valorar lo foráneo más que lo propio. Esto no ocurre solo en el deporte, sino en todos los ámbitos. Un artista venezolano debe emigrar para recibir el reconocimiento que aquí se le escatima. Mientras tanto, se veneran prácticas y figuras extranjeras, incluso por encima del talento formado en nuestras mejores instituciones.

Los inmigrantes se sienten cómodos en esta tierra porque, a diferencia de muchas naciones, acogemos lo extranjero con una calidez que rara vez nos damos a nosotros mismos.

El venezolano tiene un defecto profundo llamado amnesia.
Basta recordar que un precursor de nuestra emancipación, Francisco de Miranda, brilló más en tierras ajenas que en la suya propia.

La Vinotinto no solo dio una lección a sus contrincantes: también nos la dio a nosotros. Nos recordó el valor de un sello, de una identidad, de una camiseta. El respeto por lo autóctono empieza desde casa. No podemos exigir que el mundo nos vea como una nación sólida si nosotros mismos no creemos en ella.

Deseo que, a partir de hoy, “Venezuela” sea nuestra pasión y nuestra consigna.
Que dejemos la autodenigración para abrazar, al fin, la posibilidad de reconocernos como país, como identidad y como fuerza colectiva.

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