Después de andar, subir, bajar, de encontrarnos con sendas borrascosas y parajes paradisíacos, llegamos a entender que el tránsito de la vida es, en esencia, una travesía individual.
Sin embargo, no podemos ignorar la fortuna que a veces tenemos al cruzarnos con personas que son como brisa fresca.
Una palabra, un gesto, o incluso una simple sensación de comprensión y conexión pueden hacer toda la diferencia.
Puede que esos encuentros sean tan breves como el paso de un cometa o que perduren en el tiempo como una mancha de vino; lo cierto es que dejan huella.
Ya sea de manera positiva o negativa, porque incluso a quienes nos vuelven la vida un paisaje de cuadritos hay que reconocerles algo, después de todo, son los tropiezos los que más nos enseñan. #SimpleInstintoDeBurro
Hoy, después de tantos días de ruido, estoy finalmente detrás de mi telón, sintiendo el silencio y escuchando mis pensamientos.
Es un alivio poder decir que, más que caos, siento paz.
Y creo que mucho tiene que ver con que Dios ha puesto en mi camino un montón de marcianitos especiales.
GRACIAS TOTALES.
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