El paso del tiempo
nos regala la belleza
de sabernos fugaces
en esta presentación,
y eternos en energía.
Entender que nuestras vidas,
tal y como las conocemos,
son apenas
instantes diminutos
en la inmensidad
de la eternidad.
Entender también
que nuestra energía
se entrelaza con otras existencias.
Que nada habita completamente separado.
Visualizar el paso del tiempo
e ir comprendiendo, poco a poco,
lo que verdaderamente importa.
Cómo las vivencias
nos van forjando.
Haciéndonos más humanos.
Más conectados.
Más humildes.
Reconocer que dentro de mí
habitan el amor,
la luz,
la expansión
y la abundancia…
y, al mismo tiempo,
internalizar
que también soy capaz
de toda oscuridad.
Soy claridad.
Soy sombra.
Soy contradicción.
Soy…
y en el acto de ser,
me vuelvo una
con la vida
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