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Mostrando entradas de 2010

Idilio liberal

Convertida en una avalancha, se acelera hacia mí el apoteósico designio de ser libre. Siento el vital impulso de sonreír y ser feliz. En un mundo donde cada quien lleva una máscara adherida a la piel, es difícil determinar dónde comienza la piel y dónde termina el disfraz. Verdades existen pocas; por eso hay que vivirlas y sentirlas en cada partícula del ser. Detrás de toda autenticidad existe un dejo de mentira, pero también existe una promesa: la LIBERTAD… esa capacidad de desnudar el alma más que el cuerpo. Esa libertad que parece ajena al ser humano, porque estamos más llenos de muerte que de vida. Olvidamos que a veces es más sencillo sentir que dejar de hacerlo. Vivimos en la negación, pretendiendo ser fuertes y espléndidos. Mi corazón, como el tuyo, está lacerado y aún supura por las heridas. Quiero atravesar la delgada línea en la que la máscara empieza a desvanecerse y finalmente ser libre de tantos artificios. Quisiera verme al espejo y saber que soy YO. Sin más ni menos… un ...

Expresión...

A veces un grito, a veces un susurro. Mi voz es la voz de todos los humanos. Darse cuenta del poder de la palabra, a veces destructora, otras seductora, casi siempre liberadora, es un arte que aún me resulta esquivo. La palabra es poder y castigo. Somos esclavos de cada frase que pronunciamos, y aun así, seguimos buscando ser escuchados. Al final, todo se reduce a la percepción. No es lo que dices, sino cómo lo dices y, sobre todo, cómo lo interpreta quien la recibe. Relacionarse con el entorno es simple y complejo a la vez: un tejido de gestos y sonidos, de silencios y matices. El verdadero reto es que nuestros actos estén alineados con lo que sentimos y pensamos. Pero ese equilibrio no depende solo de mí o de ti: son nuestros sentimientos los que dan sentido al vocablo que pronunciamos. Tu voz puede ser un alarido o melodía. ¿Qué quieres decir hoy?

El quién, el cómo, el qué... El maldito YO

No soy un nombre. No puedo ocultarme tras simples letras provenientes del colectivo. Tendría que seguir buscando. ¿Soy un Homo erectus, un simple ser humano? Nadie me ha preguntado mi especie. ¿Debo decir que soy una mujer? Entonces me reduciría a una simple categoría de género. ¿Soy una creación divina? ¿Una etiqueta con un Made in Venezuela? Bah… tampoco es suficiente. Responder a esa pregunta es difícil. Soy un conjunto de partes ensambladas dentro de un envoltorio de carne y hueso. Una mezcla de sabores: algunos comunes, otros exóticos. Soy el resultado de los muchos experimentos de la vida. Soy el intento de hacer a alguien mejor. Soy la frustración del vencido, la pasión de quienes pueden hacer poesía, y el dolor del desvalido. Soy el impulso adolescente y la templanza del abstemio. Soy pensamiento y locura. Soy la línea que me separa de ti. Soy la pregunta sin respuesta y la respuesta equivocada. Soy el dilema de la humanidad. Soy el pecado inconfesable. Soy yo. Soy tú. Y a vece...

Asidua a ti

Me confieso asidua a ti porque me gusta perderme en la carnosidad de tus labios y sentir la calidez de tu existencia. Cada palabra que pronuncias tiene sabor y aroma a versos. A veces espinosos, a veces perversos, muchas veces endulzados y otras tantas apasionados.  Excitas mis sentidos con tu presencia.  Haces vibrar mi corazón pero no se trata de Amor... Al amarte sería capaz de dejarte libre pero quiero que seas el prisionero de mi cuerpo. Que nunca puedas escapar de él. Soy la carcelaria de tus pasiones, de tu sudor y de tu intensidad.  Soy el recipiente de la locura que habita en ti. 

La decadencia de las almas de concreto

En una urbe vestida de gris se observa el movimiento de cadáveres andantes con miradas disipadas. Podría pensarse que su aspecto distraído encierra profundidad, pero en realidad responde a la constante búsqueda de identidad entre deseos fútiles. Como hormigas, transitan por parajes demarcados y olvidan que más allá de los bloques de concreto existe un fuerte natural, imponente y vivo. ¡Tanta vida se ha perdido entre la naturaleza muerta de las construcciones humanas! Un olor penetrante inunda la ciudad: el olor de lo que está muerto y vacío. Cada día se apagan vidas entre los callejones de esta extraña ciudad de ultratumba. Pero, ¿para qué llorar la muerte de lo que ya ha fallecido? Sus lágrimas de silicón intentan engañar al colectivo. Cada vez se observan menos sonrisas genuinas. Entre todo lo mate, el cielo sigue siendo azul y la luz continúa con su intensidad, pero sus ojos ya no son capaces de notarlo, porque las almas , en su parsimonioso andar, se dirigen lentamente hacia su pro...

El sabor de la guerra

Naciones enfrentadas que movilizan peones humanos. ¿Patriotismo, fe, fanatismo o simple estupidez? La guerra es una epidemia que infecta lenta pero eficazmente. Maquilla la mirada con el carmesí de la sangre: pinceladas de odio, frustración, miedo y rencor. ¿Cuál es el sentido? Nacemos con la guerra. Es la roca con la que, gustosos, tropezamos una y otra vez. Es el hervor de nuestra sangre, la sensación animal que brota desde las entrañas. Las ganas insaciables de destruir, no por alguna razón elaborada, sino por el simple arte del caos. Hay guerra en ti y en mí. Existe una batalla campal entre lo que sentimos, lo que pensamos y lo que accionamos. Nuestras pobres existencias parecen incapaces de atravesar el presente sin el sabor metálico de lo conflictivo, lo bélico.

El misterio tras tu belleza

¿Estoy dormida o despierta? Todo parece irreal.  Luces como un espejismo. Eres hermosa. Te rodea una gracia épica y virginal. Como una flor impoluta, jamás tocada. Tu mirada evoca la sensación de experiencia, pero ¿cómo puedes tener tantas décadas si luces tan fresca? Tus rojos labios esconden una sonrisa. Tú nívea piel de porcelana refleja los rayos de la luna. Tu cabello de ébano te hace ver feroz y a la vez seductora como una pantera.  ¿Cómo es que nadie más te observa? ¿Será que te evitan por envidia? Y, ¿cómo no envidiarte si aún en esa esquina luces radiante y misteriosa? Aguardas tranquila en tu rincón de soledad. Te observo moverte, acercarte a mí sigilosa. Esperas paciente a darme el beso que decidirá mi suerte. Expectante comienzas tu rito, te encuentras con mis labios que, al tocar los tuyos, dejan de ser míos. ¿Por qué siento esta atracción por tus formas femeninas? ¿Por qué me besas y tus labios me recuerdan a experiencias ya vividas? No eres una desconocida....

Mil Poemas en un Solo Cuerpo

Eres la palabra nunca pronunciada y el hervor de mi sangre en la madrugada. Eres el sustento de mis sentidos y el deleite de lo prohibido. Eres el complemento de mi piel, el aliento de mí querer. Eres el contrato oculto entre el cielo y el infierno. Eres el arrebato de lujuria de mis desvelos. Eres la libertad, la intuición y la poesía convertidos en idilio y melancolía. Eres el autor de los mil poemas que recito con mi cuerpo y el héroe que develó mi escondida alma a través de un breve encuentro. Eres el puñal que abrió la herida que ahora supura versos y rimas. Eres la sana locura que libera mi espíritu y el vudú intrínseco del pecado conocido.

Lo que no cabe en un nombre

No me catalogues. No puedes etiquetarme porque soy la mezcla de pequeños retazos de vida y de muerte, de ciclos que comienzan y acaban. De cada uno de esos ciclos queda un trozo de existencia. Veme con los ojos del alma y entonces sabrás que hay mucho más en mí. Veme con los ojos del corazón y descubrirás que dentro de la complejidad existen circunstancias que nos unen. Veme con los ojos de la simplicidad y entonces no verás más que carne y huesos.

Peace Within the Chaos

There are so many ways to be happy, yet most people only explore the possibilities of being sad, upset, or simply disturbed. There are thousands of qualities within each person, but our eyes tend to give more weight to defects. There are many “mine,” but very few “ours.” We live like unconnected molecules. But in the midst of all this chaos, there is still a chance to find peace. Peace doesn’t live in a place without noise; It is the power to find calm within the chaos.

Fórmula Humana

El día que dejes de creer en la gente, dejarás de creer en ti mismo. Cada persona es una fórmula que mezcla diversos porcentajes de los mismos componentes. Lo que nos hace distintos es la manera en que respondemos a los catalizadores llamados vivencias. Un corazón roto duele igual en Taipéi que en Kingstown. Una lágrima es salada en los ojos de un mexicano tanto como en los de un tibetano. Nuestras diferencias no son irreconciliables. Por lo general, las personas que más nos perturban son aquellas que contienen mayores dosis de nuestros propios defectos.

Frutos del Vientre

Amar – Ser – Estar. Tres verbos que se conjugan en una figura femenina.  Nuestro vientre es capaz de formar una vida: desde unos pequeños ojos que te observan con anhelo de amor, hasta unos deditos que rozan el rostro. Pero la maternidad no la define únicamente un bebé que nace de tu vientre. Las mujeres somos madres en muchas etapas de la vida. En el simple hecho de que se despierten todos los sentidos cuando vemos el sufrimiento de alguien que amamos. O cuando, por encima del amor, enseñamos a través de un toque de firmeza. Todos estos gestos son aspectos de una madre. Sin embargo, ser madre no es solo un acontecimiento: es una vocación. Le doy gracias al cielo porque las mujeres que he tenido cerca poseen una fuerte convicción maternal.  El mundo es mejor cuando el amor de una madre te envuelve y te cobija. Estas líneas son un homenaje al corazón de la mujer… Gracias a todas por formar parte de mi vida.

El declive de la idealización

Idealizamos porque adaptamos las creencias de “lo que debe ser” a nuestro entorno. Idealizar no es más que una proyección de nuestros deseos y anhelos más profundos. Este fenómeno suele aparecer en los comienzos de ciclos: cubrimos con un velo de magia a todo lo que nos rodea: personas, trabajo, relaciones familiares. Es el engaño primigenio del ser humano, el cuento de hadas propio que creamos para sostener nuestra forma de ver el mundo. El verdadero problema surge cuando finalmente nos damos cuenta de que aquello que creíamos era de una manera, resulta ser totalmente distinto. La complicación aparece cuando buscamos culpar a otros por un engaño que nosotros, y solo nosotros, fabricamos. Las relaciones humanas se sostienen, en gran medida, sobre la imagen mental que construimos de las personas. Las catalogamos según nuestras propias escalas de posibilidades y nos sorprendemos cuando la realidad no coincide con nuestras probabilidades. La mejor táctica es no establecer escalas de valor...

Tesoro de Vida

Mi riqueza no consiste en grandes cantidades de objetos valiosos, sino en retazos de tiempo que enriquecen cada día. La libertad de reír hasta que duela la panza y de verle el lado positivo a cada acontecimiento convierte este trayecto llamado vida en un paraíso de matices. Atesoro la brisa que roza el rostro, así como a todas aquellas personas que han dejado huellas en mi pasado, en mi presente, y aún reservo espacio para las que llegarán en el futuro. En el mejor recoveco de mi corazón guardo un par de sonrisas y miradas inocentes: las de mis hermanitos, quienes con cada paso me enseñan lo fugaz que es el tiempo. Más allá de cualquier tesoro habitan, intocables, mis sueños, convicciones y anhelos… inalterables y luchando contra la marea para llegar a ser realidad. Mi diamante en bruto es el monumento de femineidad que es mi madre, pilar fundamental en mis días y mis noches de ensueño. Pequeñas perlas de río representan cada lágrima derramada; porque, aunque en su momento fueron amarg...