Suenan los propulsores,
ves los alerones moverse,
sientes el roce de las ruedas
contra el suelo,
se impulsa con velocidad
y despega.
Y, en ese recorrido aéreo,
nace una revelación.
Somos pequeñas partículas
unidas por un organismo que respira.
Hay verde,
hay blanco,
hay marrón,
y hay azul,
muchísimo azul.
Y entonces,
el momento de mayor lucidez:
entender cómo
los mares se conectan con los ríos,
cómo los ríos funcionan como
las venas del planeta.
Y es en ese recorrido
majestuoso,
con cadencia,
que la naturaleza
expande la vida.
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