En días pasados vi un video maravilloso: intentaban hacer reaccionar un objeto sometiéndolo a una vibración distinta a la suya… y no ocurría nada.
Luego, algo casi mágico sucede cuando ese mismo objeto entra en contacto con otro que vibra en su misma frecuencia: responde. Se activa. Resuena.
Y no pude evitar pensar en nosotros como seres humanos.
Quiero tomar un concepto de la ciencia y llevarlo a un terreno más etéreo. ¿Estamos de acuerdo en que somos energía?
Nuestro cuerpo está compuesto por millones de átomos con polaridad eléctrica. Somos materia, sí, pero también somos movimiento, impulso, vibración.
Desde esa lógica, tu campo se ve inevitablemente estimulado por aquello que vibra en la misma sintonía.
¿Me vas siguiendo?
Ahí empieza a revelarse la importancia de cuidar tu energía: elegir lo que consumes, las conversaciones que sostienes, las personas de las que te rodeas, los pensamientos a los que les das hospedaje.
Cada estímulo es una frecuencia que te toca y, poco a poco, te moldea.
Por eso es tan necesario el check-in contigo mismo. Ese espacio íntimo donde te preguntas:
¿Cómo estoy vibrando hoy?
¿Hace cuánto no tienes una cita contigo?
Porque, al final, tú eres el proyecto más ambicioso que vas a construir.
El más delicado.
El que verdaderamente depende de ti.
El único que te acompañará toda la vida.
Y lo que no resuena contigo…
simplemente no te activa.
Frecuencia!
ResponderEliminar¿Quién lo diría? La frecuencia conectada a la atracción
Eliminar