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Mostrando entradas de 2011

Aquel Valle...

Soy de la ciudad que amanece con movimiento y olor a café. De la tierra naciente de la voluntad de un sueño. Una urbe bañada en miedo, en hervor, y con algunas gotas de anhelo. Provengo del valle, del ícono de una nación que se sostiene por la simple ilusión. Un espacio donde los elementos se mezclan: si sabes dónde buscar, aún puedes escuchar el trinar de las aves y deleitarte con el aroma a tierra húmeda. Es un hábitat donde conviven la locura, el arte, la miseria y la idiosincrasia. Nací y crecí en una mezcla entre lo urbano, lo histórico y lo paisajístico. Eres el resultado de lo que significa crecer en el olvido. Un tricolor histriónico entre la comedia, la tragedia y la acción. Caracas, en muchos aspectos, mutante. En otros tantos, estática. Eres sátira y ambigüedad. Albergas tanta historia en cada paraje y, aun así, no eres más que el testimonio del superlativo caos que habita en cada uno de nosotros… En un vano intento por recordar un amor jamás inculcado, libero estas pocas pa...

La verdadera comunión

Relacionarse es un arte ajeno a la gran mayoría de los humanos. Para estar en paz con el entorno, primero debemos aprender a comulgar con nosotros mismos. El conocimiento propio , en una medida honesta y sin disfraces, nos ayuda a distinguir qué juicios vienen cargados de alevosía y cuáles tienen un verdadero propósito evolutivo. Cuando el silencio se vuelve insoportable, no es el silencio el problema: somos nosotros. Es señal de que no estamos compenetrados con nuestro YO interno. Algo en nuestro comportamiento, en nuestras decisiones o en nuestra manera de habitar el mundo, está fallando. En cambio, cuando podemos permanecer en un espacio silencioso y aun así conservar la calma, entonces, solo entonces, sabemos que estamos actuando en concordancia con nuestros propios principios. Al fin y al cabo, la moralidad es, en esencia, una herramienta social de control. La escala de valores personal, en cambio, es subjetiva. Lo que para una persona es evidente, para otra puede exigir un esfuer...

Identidad Vinotinto

Latinoamérica: cuna de grandes potencias futbolísticas que han forjado su reputación en base a logros, pero que también, a veces, se han vuelto pequeñas en humildad. Ser grande no consiste en ganar cada partido ni en humillar al contrincante; ser grande es reconocer que detrás de cada adversario hay un anhelo y una pasión dignos de respeto. Qué frustración presenciar la ausencia de un auténtico espíritu deportivo. La verdadera grandeza de un equipo nace de la humildad y de la dignidad. Venezuela crece desde la voluntad; ahí reside nuestra fuerza. Mientras otros se regodean en la historia de su prestigio, nosotros luchamos por construir cada posición que hoy ocupamos. Es triste leer y escuchar cómo perciben nuestra identidad nacional fuera de nuestras fronteras. Pero, en parte, nos lo hemos ganado: culturalmente, el venezolano tiende a valorar lo foráneo más que lo propio. Esto no ocurre solo en el deporte, sino en todos los ámbitos. Un artista venezolano debe emigrar para recibir el re...

Certeza punzante

¿Y cómo se supone que debo sentirme después de conocer tu verdad a través de otros labios, y que luego vengas a mí buscando un poco de aceptación? Tanteas el terreno con una sutileza comparable solo con la caricia de un amante en busca de calor. Intentas irrumpir en mi subconsciente y ahogas tu desesperación en pruebas destinadas a desarropar mis pensamientos más íntimos. Pero sorpresa: en el arte de la sutileza, yo soy lo sublime. No lograrás saber más de lo que necesito que sepas. Perdiste el derecho a conocer mis acertijos, mis decisiones, mis desbarajustes y mis convicciones. Bienvenido al mundo de la indiferencia… porque esta es mi mejor arma. La herida más profunda no la causa una palabra hiriente, sino la certeza absoluta de que nada volverá a ser como antes.

Credibilidad 0

¿Cómo confiar en tus palabras, en tus muestras de cariño, si tú mismo las pateas con ansias de destrucción? Ya no sé si confiar, si creer. Dicen por ahí que si alguien te falla una vez, es su culpa; pero si permito que lo haga dos veces, entonces la culpa es mía. ¿Para qué arrojar las perlas de mi querer a manos que no saben sostenerlas? No se trata de buscar mejores opciones para entregar mi corazón… Es que simplemente no eres el indicado. Y aun así, me pregunto: ¿Vale más quien te hace reír que quien cura tus heridas? ¿Cómo se mide la valía de un ser humano? ¿En qué balanza se pesa el amor, la intención, la presencia o el daño?

Crónica de una muerta en vida

Y veo en mis propios ojos un profundo mar de derrota y rendición. ¿Dónde quedó ese espíritu que alguna vez fue motivo de admiración? Me he convertido en un cúmulo de tristeza envuelto en carne femenina que, incluso así, irradia una seducción amarga. ¿Hacia dónde huyó mi espíritu? ¿En qué rincón de mi historia quedó abandonado para poder recogerlo y devolverlo a su sitio? ¿Acaso no entiendo que necesito amarme? ¿Que mis derrotas también son heridas abiertas en mi propio pecho? ¿Que mis fragmentos están unidos por la misma cuerda invisible? ¡Despierta! Si no tienes la fuerza de hacerlo por ti misma, hazlo al menos para dejar de interpretar el papel de víctima que justifica acciones e inacciones. ¿No comprendes que te has transformado en aquello que más temes? Tu lastre es infinito, y con él respondes al mundo entero. Eres la hostilidad del hostil, la sensibilidad del sensible, el eco inquieto de la locura. Extraño los tiempos en que podías sostenerte sobre tus propios pies, cuando no sol...

Quid Pro Quo

La ley del “algo por algo” no se trata de un egoísmo sin límites. Es, más bien, el acto de amarse lo suficiente como para medir las cuotas de lo que damos. ¿De qué sirve entregar afecto si al otro lado solo encuentras una pared? Es cierto que hay personas que no saben demostrar lo que sienten… pero también es verdad que, en muchos casos, simplemente no quieren hacerlo. Del mismo modo, si alguien te colma de detalles, responde. La reciprocidad es fundamental cuando se trata de cariño. ¿Para qué arrojar las perlas de tu atención a personas que no se lo han ganado? La fórmula es sencilla: Da sin medida… hasta que te demuestren lo contrario. Si no existe una respuesta proporcional, hay que ser realista: estás desperdiciando tu afecto en alguien que no lo merece. Es el eterno problema de atención que acecha a la humanidad: no miramos a nuestro alrededor, jamás. Hay que aprender a valorar los detalles y responder a ellos, porque es una práctica que está, peligrosamente, en decadencia.

Las Batallas contra la Naturaleza Propia

Las batallas más atemorizantes son las que libramos contra nosotros mismos. Aquellas en las que sentimos la urgencia de hacer cambios internos, desde la raíz, desde la propia esencia. Cuando el entorno te obliga a desplazar tu naturaleza para poder sobrevivir, ahí aparece la verdadera disyuntiva: ¿seguir por el camino de siempre o arrancar de nuestra vida las actitudes que ya no funcionan? Las grandes transformaciones siguen el mismo sentido: de lo interno a lo externo. Todo empieza cuando intuyes que una forma de ser ya no te sirve, que te estanca, que te limita. En mi visión de vida, si no te contribuye, entonces tíralo. Incluso si es una parte de ti misma. Afortunadamente, la perfección es impropia del ser humano; de lo contrario, la existencia sería insoportablemente aburrida. Lo maravilloso de ser falible es la posibilidad de redescubrirte. Reinventarte. Crear una versión beta. una actualización de tu YO, y sorprenderte al ver cómo el entorno empieza a transformarse gracias a ese ...

La gran NADA

Hoy es uno de esos días en los que las marañas de la mente te atrapan y te consumen. Afortunadamente, no es lo habitual. Pero hoy… todo se ve gris. Como en Pleasantville , necesito una descarga de technicolor , algo distinto que rompa esta sensación monocromática. No puedo decir que la rutina me consuma, porque en los últimos tiempos cada día ha sido un regalo, algo extraordinario. Y aun así, persiste la ausencia de esa pieza faltante de la que ya he hablado. Hoy es uno de esos días en los que le cedes espacio a la parte oscura porque se ha hecho fuerte. Hoy no hay sonrisas, solo una mirada vacía, porque es lo que habita en mí: una gran sensación de nada . Como en La historia sin fin , la Nada devora la magia y la imaginación de todo el escenario. Hoy dejo de ser yo, porque estoy hastiada…

La aventura del Kingda Ka

Las emociones, y las relaciones en general, son como una aventura en el Kingda Ka de New Jersey: un altibajo vertiginoso de sensaciones que convierte cada decisión en una montaña rusa. La mayoría somos adictos a la adrenalina que aguarda al llegar a la cúspide. Pero la subida, ese tramo que exige tracción extra y el esfuerzo conjunto de todos los mecanismos, suele ser la parte menos atractiva. El sabor de lo nuevo siempre es exquisito y tiene el poder de acelerar el pulso. Pero la magia de lo perdurable está en encontrarle, cada día, un nuevo matiz.

Pieza Faltante

Y aquí estoy de nuevo, con un vacío en el pecho y la inquietante sensación de que algo me falta. No tiene un nombre específico… más bien un nombre genérico. Como un medicamento necesario que todo el mundo busca y siempre está en escasez. No se trata del calor humano ordinario, efímero y ruidoso. Es ese sentimiento profundo de ser vista sin necesidad de pronunciar palabra. Ese raro instante en el que alguien logra atravesar tu superficie y leer lo que vibra detrás del silencio. Quiero tener a alguien con quien desnudarme, no de prendas, sino desde el alma.

Un salto al vacío

Es cuestión de arriesgarse a brincar, sin mirar atrás, sin prejuicios ni ideas preempacadas. Al final, no es más que una lotería… puro azar. Puede que sí, puede que no… ¿pero cómo lo sabrías si no te lanzas? Es una historia de adrenalina: las respuestas no las tienes, y, la verdad, en este punto ni conviene tenerlas. Aquí estoy, dando un salto al vacío como un crío que sigue el desafío que el destino puso en su camino. ¿Amigo o enemigo? Prefiero no saberlo. Porque, al final, esta historia no es del todo mía: es prestada, adaptada, como un guion improvisado o un cover de alguna canción. No me pertenezco del todo. No es una decisión unilateral; el albedrío se disuelve cuando lo que ocurre no depende solo de mí. ¿A quién engaño? Tengo miedo. Un frío intenso recorre mi cuerpo y me amarra las entrañas. ¿Cómo se sale de esta maraña? Ni siquiera sé cómo llegué hasta aquí. ¿Divertido? Lo es, sin duda, sin pensarlo demasiado. Es un riesgo que se toma cerrando los ojos y probando una vez más. Aq...

Nuestra naturaleza se rebela

Entre lo bélico y lo caótico nos encontramos hoy. La fuerza de la naturaleza se rebela contra sus principales agresores y, mientras tanto, el mundo sigue girando, ajeno a la cantidad de lágrimas, sudor y sangre derramados. Es cierto que no somos responsables directos de los arrebatos de una naturaleza caprichosa, pero tampoco podemos negar que su furia se ve amplificada por el propio afán del Homo sapiens por moldear el mundo a su antojo. Siempre he pensado que los humanos somos como un virus que se expande e infecta todo lo que toca. No puedo evitar sentir empatía por el sufrimiento, es inevitable para cualquier ser medianamente sensible, pero lo que más me invade es una inconmensurable lástima por la estupidez humana.

Después de todo, no estamos tan solos

Después de andar, subir, bajar, de encontrarnos con sendas borrascosas y parajes paradisíacos, llegamos a entender que el tránsito de la vida es, en esencia, una travesía individual. Sin embargo, no podemos ignorar la fortuna que a veces tenemos al cruzarnos con personas que son como brisa fresca. Una palabra, un gesto, o incluso una simple sensación de comprensión y conexión pueden hacer toda la diferencia. Puede que esos encuentros sean tan breves como el paso de un cometa o que perduren en el tiempo como una mancha de vino; lo cierto es que dejan huella. Ya sea de manera positiva o negativa, porque incluso a quienes nos vuelven la vida un paisaje de cuadritos hay que reconocerles algo, después de todo, son los tropiezos los que más nos enseñan. #SimpleInstintoDeBurro Hoy, después de tantos días de ruido, estoy finalmente detrás de mi telón, sintiendo el silencio y escuchando mis pensamientos. Es un alivio poder decir que, más que caos, siento paz. Y creo que mucho tiene que ver con ...

El silencio oculto cuando cae el telón

Vivimos interpretando nuestra propia obra teatral. Tenemos muchos roles, cada uno con matices y actitudes distintas. Pero cuando el telón baja, cuando la música se detiene, cuando ya no existen aplausos ni público, volvemos a ser uno con nosotros mismos. Sin maquillaje, sin máscaras, sin personajes. Regresamos a ese estado primigenio que tanto tememos, y por eso nos refugiamos detrás de la compañía, de la rutina o del incesante caudal social. Olvidamos quiénes somos porque es más cómodo sentirnos parte del colectivo. Y entonces, cuando la obra termina, sentimos el vacío de saber que detrás del telón permanece, vulnerable e indefenso, el verdadero yo: con defectos, virtudes y oportunidades. La fea cara de la verdad nos supera con creces… Al final de la obra, las lágrimas humedecen la pupila, la ira nos invade, la felicidad se desdibuja y aparece la mezquindad que habita en nosotros. Después de toda la interpretación descubrimos que no existen virtudes ni defectos absolutos. Solo existe ...

Lo que nos une es más grande

¿De qué sirven las ideologías cuando olvidamos lo más importante? Independientemente del color con el que cada quien pinte su manera de pensar, hay una verdad que debería ser indiscutible: somos un mismo país. Si perdemos de vista esto, nos quedamos sin raíz. Nos hemos abandonado entre nosotros. Hemos dejado de construir juntos y, en cambio, nos hemos dedicado a minimizar al vecino, a mirar al otro como adversario, a escoger la rivalidad por encima del entendimiento. Estamos a merced de nuestros instintos más bajos, esos que dividen, destruyen y desgastan. Sin embargo, todos vivimos en la misma tierra. Cada día, millones de personas se levantan con la esperanza de forjar un futuro. Se abren los ojos con la promesa de que el trabajo alimentará no solo el cuerpo, sino también la mente. Aun en medio de tantas tensiones emocionales y sociales, sigue existiendo una fuerza vital que nos impulsa a continuar. Pero si olvidamos los vínculos que nos unen , los afectivos, los familiares, los cult...

Acerca de la Aceptación...

De cada experiencia que duele debemos extraer aprendizaje. Es la única forma de evitar repetir una y otra vez la misma historia. Hoy acepto más que ayer. Hoy reconozco que los procesos de cada quien son distintos. Que mi mente no funciona como la tuya, ni como la del vecino. He aprendido, sobre todo, que los pensamientos son como olas que van y vienen. Por eso es mejor no hablar demasiado de ellos hasta que se conviertan en convicciones. Los pensamientos son como un virus: en mentes apacibles se propagan despacio, pero en mentes inquietas se esparcen con rapidez. Cada ser humano tiene su complejidad y su virtud. Aceptar a cada quien como es es un arte que espero, algún día, poder dominar. En la aceptación está la paz. Y cuando hablo de aceptación, no me refiero a que las personas no puedan mejorar —porque, de corazón, siento que cada ser humano es una fuente infinita de oportunidades—, sino a la aceptación de los procesos individuales. Cada quien evoluciona a su propio ritmo. Gracias l...

Invitación

Hoy te invito a ti, a la mujer que temo pero que amo.  Aquella que es más muerte que vida pero que me salva de las bocanadas de humo amargo.  Eres el frío que se agita por salir, eres el hielo de mi sangre.  Te necesito porque eres el portal a la insensibilidad que añoro.  Acaba por salir una vez más, mi pasaje a la invulnerabilidad. ¡Ven a mi y hazme tuya!  Vuélvete una conmigo porque eres renacer. De las cenizas me levanto como el Ave Fénix.  En ti no hay guerra ni paz, sólo el anhelado silencio. Eres calma y torbellino pero más que nada eres el alivio.  Eres mi estado más puro y por eso te temo.  De tu mirada hueca sólo sale oscuridad.  Consume mi existencia con tu mirada y lleva de mi cualquier indicio de sentimiento. Arrástrame contigo a tu portal nevado y déjame salir cuando ya no haya peligro... Sacíate con mi cordura, la poca que me queda.  Libérame...

Acerca del adiós

La felicidad es un delgado hilo sostenido por la confianza, el amor, el entendimiento y la comunicación. Cuando una de esas bases falla, todo el sistema se derrumba. A veces las personas permanecen atadas a otras por puro egoísmo… y cuando la caída es inminente, ¿por qué no evitar heridas innecesarias? No decir algo también es una forma de mentir. Y cuando la mentira infecta una relación, ¿con qué moral puedes exigir confianza? Puede que ni tu mente ni tu corazón hayan estado comprometidos con esa mentira, pero ¿cómo evitar que la otra mitad no sea vulnerable a ella? Relacionarse es un arte ajeno a mí, ajeno a ti. Es una conexión en la que, muchas veces, entregas el corazón y el alma. Una bendición… y a la vez, una maldición. El amor es dulce, y al mismo tiempo, quema las entrañas.

Página nueva

Un día como hoy empecé a amarme más y abrí los ojos. Me di cuenta de que a mi lado no había nadie, porque siempre somos uno con nosotros mismos. Cuando dejas entrar esa realidad, las fuerzas llegan como una brisa fresca. Concibes la posibilidad de seguir adelante sin importar las heridas. Aquí estoy yo para curarlas… Hoy me amo más que ayer. Hoy paso la página que ya fue escrita y que no es modificable. Hoy me libero de todo lastre para seguir evolucionando.